Todo lo que dicen tus pies sobre tu salud

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24.07.16

Nos avisan de enfermedades o se quejan de nuestros excesos. Claves para aprender a ‘escucharlos’ y actuar en consecuencia

Nuestros pies nos llevan de un lado para otro, suben, bajan, los pateamos contra el suelo y, con frecuencia, pagamos sus servicios metiéndolos en un calzado opresivo y asfixiante. Por muy preparados que estén para soportarlo, acaban por rebelarse y avisan de que pagaremos tanto exceso. Otras veces, los síntomas son indicadores de problemas generales de salud. Estas son algunas de las señales que nos envían y las claves para entenderlas:

Calambres

Son contracciones bruscas de los músculos de los pies y piernas que producen un dolor intenso. Con frecuencia aparecen por la noche y suelen durar varios minutos.La causa más habitual de estas contracciones dolorosas es la práctica de ejercicio sin el adecuado calentamiento previo, o excesivamente intenso. También aparecen en situaciones de estrés y mientras dormimos, si tenemos un mal sueño o hacemos movimientos bruscos”. También son síntomas, poco frecuentes, de un deficiente aporte sanguíneo a los músculos, alteraciones en los nervios de los pies o diabetes.

 

‘Juanetes’

 Esas dolorosas y antiestéticas protuberancias de la articulación del dedo gordo cuyo nombre oficial es Hallux valgus, y que tiene entre el 2% y el 4% de la población. Suele aparecer en la adolescencia y se agravan con los años. Es más frecuente en las mujeres y afectan a los dos pies. Los juanetes se heredan y con el paso del tiempo pueden acabar deformando el pie. Por ello, es fundamental adoptar medidas que impidan su progresión, o al menos ralentizarla, entre las que están las plantillas, cambios de calzado, incluso vendajes y fisioterapia. “Las opciones de tratamiento dependen del grado de deformidad y del dolor que sienta el paciente”, informa el Instituto. La cirugía es el único tratamiento que resuelve definitivamente el problema.

 

Dolor en el talón

Pisar apoyando primero los talones es una ventaja evolutiva del ser humano que nos permite ahorrar energía. Sin embargo, los talones se han convertido en uno de nuestros puntos flacos, y es muy frecuente desarrollar fascitis plantar (inflamación del ligamento largo que se encuentra bajo la piel en la planta del pie). Se apunta a la tensión en los gemelos, arco del pie demasiado pronunciado, obesidad, deportes de impacto (correr) o actividades físicas nuevas o intensificadas como las causas más frecuentes de este problema. Un médico determinará el alcance de la lesión, pero lo normal es que en el 90% de los casos se resuelva el problema con medidas conservadoras que incluyen: disminuir o abandonar durante un tiempo las actividades deportivas de impacto, aplicar hielo local, tomar antiinflamatorios (tipo ibuprofeno), hacer ejercicios de estiramientos, utilizar zapatos con suela gruesa y que amortigüe los golpes, plantillas de silicona e incluso infiltraciones de corticoides. La asociación recomienda cirugía solo cuando el dolor no desaparece después de un año con estas las medidas.

 

Uñas blancas y huecas

Las uñas de los pies soportan numerosas agresiones (humedad excesiva, infecciones, presión de los zapatos, golpes) pero también acusan el impacto de enfermedades del corazón, el pulmón o los riñones. Cuando la uñas pierden su color, su forma o se separan del dedo se denomina onicodistrofia y el 33% de casos se debe a infección por hongos (onicomicosis). Para evitar estos problemas, el primer paso es usar el calzado adecuado, y después secarlas bien y cortarlas cuidadosamente. Para cortar y cuidar la uñas podemos necesitar ayuda de profesionales podólogos porque puede resultar difícil por su forma o su dureza y si lo hacemos mal podemos provocar heridas y empeorar la situación.

 

¿Cómo influyen los cambios hormonales en la piel tras el parto?

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09.07.16

Durante el a;o posterior al nacimiento del bebe, hay algo que muchas mujeres acusan y que, hablando llano, se denomina coloquialmente como ‘mala cara’. Algo que tiene mucho que ver con el nuevo ritmo de vida, donde todos los ciclos de los padres pasan a seguir los del bebé recién nacido,incluidos los del sueño y las comidas, y que tienen un impacto evidente en la aparición de ojeras, las mejillas hundidas o en el hecho de presentar una piel más pálida que de costumbre.

Sin embargo, existen otros factores menos evidentes posteriores al embarazo y parto, que tienen un peso sustancial en la ‘mom face’ que muchas mamás presentan en los doce meses después de dar a luz. Factores sobre todo hormonales, que afectan al aspecto de la piel, y que el Dr. Antonio Martorell,especialista en dermatología médica y estética y miembro de la Academia española de Dermatología, nos aclara.

¿POR QUÉ LA PIEL TIENE UN ASPECTO DISTINTO?
‘El período del embarazo supone multitud de cambios a nivel inmunológico y a nivel hormonal’, que se desarrollan tanto durante la gestación y también después de dar a luz. ‘Hay que tener en cuenta que, aunque resulte raro, el bebé que está en el vientre de la madre es reconocido por el cuerpo de la mujer como un cuerpo extraño, y por ello durante el embarazo se producen varios cambios a nivel inmunológico para evitar un rechazo’.

Pero, ¿por qué cambia el aspecto de la piel después de dar a luz? ‘En los primeros meses tras el parto, la piel todavía se encuentra en un período de adaptación post-embarazo: durante esta época, los niveles de progesterona y estrógenos descienden, y los niveles de las células inflamatorias se encuentran en fase de recuperación. Es por ello que en los primeros meses, la piel muestre signos desequedad, flaccidez y pérdida de luminosidad, entre otras cosas’.

Esta pérdida gradual de ese ‘brillo’ que suelen emanar las mujeres embarazadas se refleja principalmente en el rostro, que suele acusar estos cambios, y que las mamás normalmente no achacan tanto a los vaivenes hormonales como su nuevo ritmo de vida. Para evitarlos, sin embargo, existen multitud de tratamientos médico estéticos que pueden ayudar a pasar este primer año con mejor cara. ‘Este aspecto negativo de la piel se puede combatir mediante el uso de diferentes tipos de peeling o de mesoterapia’, nos explica el doctor Martorell, ‘que varían dependiendo de cada caso, y siempre tras una evaluación individualizada de la madre.’

LAS GRANDES ENEMIGAS: LAS OJERAS

Aunque médicamente se las conozca como hipercromía idiopática del anillo orbitario, las personas de a pie las llamamos simple y llanamente ojeras, y son uno de los signos más evidentes del cansancio acumulado y la falta de sueño. Según nos explica el especialista, ‘existen diferentes tipos de ojeras, aunque según la variante se pueden prevenir y tratar’. Vámos cuáles se ajustan al perfil de la ‘mamá-recién-estrenada’.

Ojeras congestivas de color violáceo. ‘Se producen por un acumulación de líquidos en la red circulatoria del párpado inferior’. Se pueden tratar con productos descongestionantes, que contengan componentes como la vitamina K, la cafeína, la vitamina C o el estracto de árnica. A su vez, este tipo de ojera se puede cubrir con  bases de maquillaje, correctores, productos antiojeras e iluminadores.

Ojeras hereditarias o marrones. ‘Son fruto de la herencia familiar, al igual que heredamos el color de los ojos o del pelo’. Con este tipo de ojera, la prevención no funciona tan bien como en el caso anterior, aunque podemos usar trucos de maquillaje para disimularlas.

Ojeras producidas por el ‘surco de la lágrima’.
‘Se trata de una arruga provocada por la pérdida de grasa en la región debajo del ojo’. Este tipo de ojera, además, es fácilmente corregible mediante el uso de relleno de ácido hialurónico.

Ojeras producidas por la caída del pómulo.
‘Surgen como resultado del envejecimiento natural del rostro, y la pérdida de contenido de los depósitos grasos’. Un efecto natural del paso del tiempo, que afecta al pómulo, y que revela una marcada ojera en el canto interno del ojo. Según el especialista, también se puede corregir mediante el uso de rellenos de ácido hialurónico.

HORMONAS, MANCHAS Y ACNÉ
‘El acné del embarazo no es un fenómeno excesivamente frecuente, aunque, debido los cambios hormonales, sí que se pueden producir brotes’. Durante esta fase, así como la posterior lactancia, es preferible no usar productos que contengan antibióticos u otros principios activos, ‘ya que pueden ser perjudiciales para el bebé. En esta época son más aconsejables los tratamientos cosméticos que ayudan a reducir la grasa facial, y a controlar estos brotes adecuadamente’.

Junto a los granitos que acompañan a los vaivenes hormonales, existe otra preocupación cosméticapropia del embarazo, que en ocasiones se prolonga después del parto y a veces requiere tratamiento (aunque sólo estético). Son las manchitas de la cara, que surgen durante la gestación, y de las que, según el doctor Martorell, existirían ‘dos tipos diferentes: por un lado el melasma, que son manchas marronáceas, de aspecto difuso, y que afectan principalmente a las mejillas, la frente y la zona del labio superior’. Este tipo de manchas se pueden prevenir parcialmente, ‘ya que en ellas juega un papel importante los rayos del sol y los cambios hormonales’. Las armas más eficaces para combatir el melasma: la crema de protección solar, que de debe aplicar durante todo el embarazo, y lostratamientos postparto, como peeling despigmentantes, que se suceden una vez finaliza la lactancia materna.
El otro tipo de manchas que a menudo aparecen asociadas a la gestación son las manchas bien definidas, ‘a modo de confetti, con coloración marrón más o menos intensa, y que se reparten en las mejillas y en el dorso de las manos’. En este tipo de lesiones, el sol también juega un papel importante (imprescindible en cualquir caso hacer uso de las cremas fotoprotectoras), aunque presentan la peculiaridad de ‘poder tratarse con un láser específico, que permita eliminarlas casi en su totalidad’.

La caspa será ‘vintage’

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28.06.16

El último congreso de dermatología aporta nuevos tratamientos contra un mal que afecta a la mayoría de la población en algún momento de su vida.

 

Es el único problema capilar que aún despierta pudor. El cuero cabelludo es un termostato de precisión. Es la conclusión del último Congreso de Dermatología Mundial celebrado en Vancouver, donde se ha revelado por primera vez el papel que tiene el estrés oxidativo y cómo factores ambientales como el calor, sudor o la polución pueden agravarla.

El testigo lo tomaron unos científicos de la firma capilar H&S, que al evaluar los componentes lípidos de la piel descubrieron que el cuero cabelludo de quienes lidian con la caspa estaba bajo niveles anormales de estrés oxidativo. Y se pusieron manos a la obra para desarrollar una tecnología protectora. Suena a complemento de moda de los X-Men, pero se trata de una fórmula que crea un escudo invisible para proteger continuamente la superficie del cuero cabelludo contra la caspa y los factores externos que la agravan. Lleva piritionato de zinc (ZPT) y carbonato de zinc y han comprobado que su uso continuado reduce el estrés oxidativo hasta un 70%, proporcionando protección permanente. Es un punto de vista extremadamente novedoso. Quienes se pasan el día eliminando con disimulo copitos blancos de los hombros son mayoría. Según un reciente estudio de H&S, el 50% de la población tendrá dermatitis seborreica en algún momento de su vida. ¿Le parece mucho? Pues el 90% de la población ya padece algún signo, como picor o irritación.

Las prisas nunca son buenas…

Cosmética, ¿efectiva?

¿Cura o prevención? “La clave”, señala Elio Estévez, director científico de Procter & Gamble, “está en la eficacia de la fórmula y en la distribución y retención del ingrediente activo, que debe ser capaz de alcanzar los lugares más difíciles”. En este caso, la clave radica en llegar a la zona del infundíbulo fonicular, inclinado en la patogénesis y reaparición de la caspa y la dermatitis seborreica. El piritionato de zinc micronizado es capaz de penetrar en este espacio restringido y reducir el estrés oxidativo.

Otra vía de investigación trata por separado la caspa grasa (escamas amarillentas y espesas firmemente adheridas al cuero cabelludo) y la seca (con finas escamas blancas o grisáceas), acompañadas ambas de picor o rojeces moderadas. Los laboratorios Ducray incluyen un activo nuevo muy prometedor: el gliconato de guanidina, que facilita el proceso de descamación. Los geles exfoliantes también entran en escena por primera vez para acelerar ese proceso descamativo en la caspa grasa. Y es que el cuero cabelludo lleva años reclamando tratamiento a la altura de los de la piel del rostro. Y todo indica que la caspa, muy pronto, será algo parecido a un complemento vintage.

Dime en qué zona de tu cara tienes un grano y te diré porque viene

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19.06.16

Es la última moda: diagnosticar intolerancias alimentarias en función de la piel. Ninguna evidencia la respalda.

Aproximadamente un 20% de la población presentará, durante su vida, algún tipo de reacción alimentaria, que incluye cifras de alergias (sensibilidad de tipo inmunológico), intolerancias (mala absorción o digestión de un componente) e intoxicaciones. Según el trabajo, la preocupación de la sociedad por este problema ha aumentado considerablemente, así como la falsa creencia de que algunos síntomas agudos son inducidos por la ingesta de determinados alimentos.

Este clima de confusión ha tenido como consecuencia que no cesen de publicarse artículos que, sin rigor científico, claman: “Dime qué problemas de piel tienes y te diré cuál es tu trastorno digestivo”. Según las revistas que los publican, la aparición de granitos o espinillas, por ejemplo, significaría una mala absorción del azúcar y, del mismo modo, una piel deshidratada podría estar indicando que el vino no le sienta bien. Este tipo de escritos se ha disparado con la publicación durante este año del libro Reverse the Signs of Ageing (Revertir los signos del envejecimiento), de Nigma Taib, naturópata y dermatóloga británica. En él, la autora vincula determinados síntomas cutáneos (eccemas, granos, etc.) con el rechazo del cuerpo a algún componente de la comida. ¿Magia blanca auspiciada por las marcas de belleza?

Los cuadros dermatológicos solo han mostrado una correlación clínica (es decir, que con frecuencia ambos factores sucedan a la vez, pero no tiene por qué haber una relación de causa-efecto) con la intolerancia a la histamina, una hormona presente en muchas funciones vitales y en alimentos como la berenjena, las carnes cocidas y las bebidas alcohólicas. Su rechazo por parte del organismo “puede causar jaquecas, migrañas, calambres musculares o diarreas”, escribe Félix López Elorza, presidente de la Sociedad Andaluza para el Estudio de Intolerancias Alimentarias (SAEIA). La manifestación cutánea que acompaña a esta resistencia es un eccema “muy similar al que produce la dermatitis atópica: una hinchazón en la piel que puede derivar en erosiones o pequeños bultos que exudan con el rascado”. Los demás, todo humo. Por un granito no le pueden diagnosticar una intolerancia digestiva.

Algunos estudios revelan que, en el caso de la enfermedad celíaca (EC), sí se produce una afección epidérmica conocida como dermatitis herpetiforme. Se caracteriza por la aparición de ampollas que causan picor en codos, rodillas, espalda y glúteos. Pero la celiaquía, en contra de lo que cree mucha gente, no es una intolerancia, sino un proceso inflamatorio intestinal que sucede al contacto de la proteína del gluten en el intestino. “En este caso se produce una reacción inmunológica contra estas proteínas y contra una de las enzimas que lo degradan, que se encuentra tanto en el tubo digestivo como en la piel.

Los trastornos inmunológicos o alergias sí pueden dejar signos en la piel. Cuando se producen, en nuestro sistema inmune se desencadena una lucha entre las defensas, mediante la producción de anticuerpos IgE, y el alérgeno (leche de vaca, marisco, huevo…).“En el caso de las intolerancias alimentarias el mecanismo subyacente no es tan conocido. Y, de cualquier forma, no desencadena una cascada inflamatoria como la provocada por la IgE.

Algo sí tienen en común alergias e intolerancias. Según publica la Sociedad Catalana de Alergias e Inmunología Clínica (SCAIC), también son pocos los métodos validados para determinar las alergias (de las intolerancias, el único avalado científicamente,  es el de la lactosa). Así, gran parte de los test que publicitan los centros nutricionales para diagnosticar ambos tipos de trastorno carecen de fiabilidad. La SCAIC solo avala, para el diagnóstico de alergias, algunas pruebas cutáneas, el análisis de sangre para determinar el IgE y pruebas de exposición, mediante las que se suministra a las personas el alimento sospechoso y se observan las reacciones que produce. “No hay ningún método diagnóstico complementario o alternativo que pueda ayudar en el dictamen”, concluyen.